Prueba de esfuerzo

Prueba de esfuerzo (Ergometría)

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  1. Definición y objetivo

La Prueba de esfuerzo (ergometría) consiste en someter al paciente a ejercicio progresivo (habitualmente sobre una banda sin fin, similar a una caminadora de gimnasio), monitorizado en todo momento con electrocardiograma continuo. Durante la prueba, el médico debe vigilar tres elementos fundamentales:

  1. Síntomas referidos por el paciente (dolor de pecho, sensación de desmayo, disnea).
  2. Cambios electrocardiográficos, principalmente el desnivel del segmento ST.
  3. Arritmias provocadas por el esfuerzo físico.

Objetivo principal: provocar isquemia miocárdica de forma controlada para poder detectarla, especialmente en pacientes con dolor precordial atípico o con electrocardiograma basal normal. El estrés metabólico (frío, comida copiosa, coraje/estrés emocional, o el propio ejercicio) puede desencadenar isquemia miocárdica en un paciente con enfermedad coronaria subyacente.

Nota clínica relevante

Actualmente la prueba de esfuerzo aislada se considera una herramienta diagnóstica con limitaciones ("ya son viejitas"); se prefiere complementarla con otros estudios porque puede faltar información diagnóstica relevante.

Sensibilidad y especificidad: se consideran clínicamente útiles valores por arriba del 80-90%. Por debajo de este umbral, un porcentaje importante de pacientes con enfermedad real obtendrá una prueba negativa (falso negativo), "escapándose" del diagnóstico.

Protocolos de ergometría

pacientes post-infarto.

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Cicloergómetro: en pacientes con limitación de miembros inferiores (que no pueden caminar sobre la banda), se sustituye la banda por una bicicleta estática, permitiendo realizar el ejercicio sin el daño o limitación asociados a la marcha.

Frecuencia cardiaca objetivo

Fórmula de frecuencia cardiaca máxima teórica: FC máxima = 210 − edad (en años).

El paciente debe alcanzar al menos el 85% de su frecuencia cardiaca máxima teórica para que la prueba se considere técnicamente adecuada. Si el paciente se fatiga y suspende el ejercicio antes de alcanzar ese 85%, la prueba se considera inconclusa / no concluyente, y no puede interpretarse como negativa de forma confiable.

Prueba de esfuerzo cardiopulmonar

Mediante el uso de una mascarilla que mide el consumo de oxígeno (VO2), es posible realizar una prueba de esfuerzo cardio-pulmonar, que evalúa de manera integral tanto la función cardiaca como la pulmonar. Se valoran dos vías de obtención de energía durante el ejercicio:

Idealmente, el paciente debe mantenerse en la transición entre el metabolismo aerobio y anaerobio; esto se valora mediante el consumo de oxígeno durante la prueba. Por ejemplo, si a los 5 minutos de ejercicio el paciente ya está produciendo lactato, ya se encuentra en capacidad anaeróbica.

Criterios de positividad (3 criterios principales)

  1. Síntomas: aparición de dolor anginoso o su equivalente durante la prueba (este es el criterio de positividad clínica; el simple cansancio, dolor articular u otras molestias no anginosas que obligan a suspender la prueba NO constituyen, por sí mismos, una prueba positiva).

Cambios electrocardiográficos — desnivel del segmento ST:

  1. Arritmias provocadas por el esfuerzo.

Indicaciones de la prueba de esfuerzo

  1. Cardio_image118.jpeg149 Evaluación de dolor torácico: determinar si el dolor es de origen cardiaco y, de serlo, si corresponde a isquemia por una arteria comprometida (si la prueba sugiere obstrucción, el siguiente paso es el cateterismo).
  2. Arritmias inducidas por ejercicio: en pacientes que refieren palpitaciones "raras" o diferentes de lo habitual al iniciar actividad física (no toda palpitación relacionada con ejercicio amerita la prueba, ya que cierto grado de palpitación es fisiológico).

Evaluación de eficacia de tratamiento

antianginoso (por ejemplo, aspirina, u otro tratamiento ya instaurado) — indicación poco frecuente en la práctica.

  1. Pacientes que inician actividad física/deportiva (por ejemplo, personas mayores de 20, 30, 40 o 50 años que desean iniciar ejercicio en gimnasio), para descartar patología cardiaca subclínica antes de someterse a esfuerzo intenso.
  2. Valoración de capacidad física antes de iniciar rehabilitación cardiaca, posterior a un evento cardiovascular agudo.
  3. Evaluación de la respuesta hipertensiva al ejercicio (más un hallazgo que una indicación primaria): normalmente la presión arterial se eleva hasta cierto punto durante el ejercicio y luego desciende; si la presión no disminuye al finalizar el esfuerzo (o se mantiene elevada incluso en reposo), se considera una respuesta hipertensiva anormal. La prueba no concluye cuando se detiene la banda: si el paciente no puede permanecer de pie o existe riesgo de síncope, se le sienta y se continúa monitorizando el electrocardiograma, la presión arterial y la frecuencia cardiaca.

Contraindicaciones

Contraindicaciones absolutas Contraindicaciones relativas
Bloqueo de rama izquierda
(o derecha): impide valorar adecuadamente el desnivel del ST por el propio bloqueo.
Deterioro de la función pulmonar o funcional
que impida el ejercicio (problema articular, de columna, o enfermedad pulmonar).
Síndrome de Wolff-Parkinson-White
(síndrome de preexcitación): riesgo de desencadenar una arritmia refractaria que requiera manejo intravenoso urgente.
Infarto agudo de miocardio reciente:
puede realizarse, pero con protocolos suaves, nunca con el protocolo de Bruce convencional (riesgo de reinfarto o de aumentar el tamaño del infarto).
Cardiopatía isquémica con cambios francos ya presentes en el ECG basal
(por ejemplo, onda T negativa/isquemia evidente en una cara): no aporta información adicional; el siguiente paso directo es el cateterismo.
Falla cardiaca franca / hipertensión venocapilar franca (congestión):
riesgo de precipitar edema agudo de pulmón.
Estenosis aórtica severa/grave:
riesgo de muerte súbita.
Arteriopatía periférica con claudicación intermitente
(dolor al caminar): no es peligrosa per se, pero impide que el paciente alcance

alejado del chasis. Solo aporta una idea general del paciente (por ejemplo, derrames pleurales), pero no permite calcular el índice cardiotorácico de manera fiable.

Contraindicaciones absolutas Contraindicaciones relativas
el 85% de la frecuencia cardiaca objetivo, haciendo la prueba no concluyente.
Miocardiopatía hipertrófica septal asimétrica:
el septo engrosado reduce el tracto de salida del ventrículo izquierdo; a mayor frecuencia cardiaca, mayor riesgo de obstrucción dinámica del tracto de salida y
muerte súbita
(causa reconocida de muerte súbita en deportistas jóvenes, por ejemplo futbolistas, durante la actividad física).
Bloqueo AV avanzado
(frecuencia cardiaca muy baja, con gasto cardiaco insuficiente): la exposición a alta intensidad puede ser peligrosa.
Endocarditis infecciosa activa:
riesgo de desprendimiento de la vegetación (émbolo séptico) con el esfuerzo físico.

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Complicaciones posibles durante la prueba

Conducta tras una prueba positiva

Ante una sospecha clínica que motivó la prueba de esfuerzo y un resultado positivo, el siguiente paso es referir al paciente a la sala de hemodinamia para realizar un cateterismo cardiaco y evaluar directamente las arterias coronarias, especialmente cuando la indicación fue la búsqueda de isquemia (la causa/indicación más frecuente de la prueba).

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