09 Artículo 4 - Terapias basadas en incretinas (EASO, EFAD, ECPO)

Artículo 4/5 — Terapias Basadas en Incretinas: Consideraciones Nutricionales, Funcionales y Psicológicas (EASO, EFAD y ECPO Consensus Statement)

Origen

Título original: Nutritional, functional, and psychological considerations for incretin-based therapies in adults — an EASO, EFAD, and ECPO Consensus Statement

Tipo: Review / Consensus Statement

Revista: The Lancet Diabetes & Endocrinology

Publicación online: 8 de julio de 2026

DOI: https://doi.org/10.1016/S2213-8587(26)00122-1

Autores principales: Laurence J. Dobbie, Liisa Tolvanen, Daniela Alves, Jennifer L. Baker, Natalie S. Bez, Susie Birney, Leonie H. Bogl, Adrian Brown, Monica Bulló, Ken Clare, Emma L. Duncan, Ellen Govers, Vicki Mooney, Hilda Mulrooney, Daniela Ojeda Mercado, Grace O'Malley, Jean-Michel Oppert, Toby Pillinger, Wineke Remijnse, Emma Shuttlewood, Maria Wakolbinger, Euan Woodward, Volkan D. Yumuk, Maria Hassapidou, Andreea Ciudin, Barbara McGowan.

1. Puntos clave de estudio

Important

Las terapias basadas en incretinas incluyen principalmente:

  • Agonistas del receptor GLP-1

  • Agonistas duales GLP-1/GIP

Han transformado el manejo de la obesidad, al producir: pérdida de peso sustancial, mejoras cardiometabólicas, posible mejoría en complicaciones relacionadas con obesidad, mejoría de función física, mejoría de calidad de vida, mejoría del bienestar psicológico en muchos pacientes.

Sin embargo, también pueden generar riesgos nutricionales, funcionales o psicológicos debido a: disminución intensa del apetito, pérdida rápida de peso, efectos adversos gastrointestinales, cambios en la conducta alimentaria, cambios en recompensa alimentaria, identidad y estrategias de afrontamiento.

El consenso enfatiza que el tratamiento debe ser: individualizado, proporcional al riesgo, multidisciplinario cuando sea necesario, basado en toma de decisiones compartida.

2. Introducción

La obesidad se considera una enfermedad crónica y recidivante, además de un factor central en el desarrollo de: DM2, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal, apnea obstructiva del sueño, esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada, y otras complicaciones relacionadas con obesidad.

Las terapias basadas en incretinas representan un cambio de paradigma porque sus efectos sobre pérdida de peso y control glucémico se acercan a los obtenidos con cirugía metabólica-bariátrica.

¿Qué son las terapias basadas en incretinas?

Tratamientos farmacológicos que actúan sobre vías hormonales incretínicas, especialmente el receptor de GLP-1.

Fármaco Tipo
Liraglutida Agonista del receptor GLP-1
Semaglutida Agonista del receptor GLP-1
Tirzepatida Agonista dual GLP-1/GIP

En Europa, liraglutida, semaglutida y tirzepatida están autorizadas con indicaciones independientes tanto para obesidad como para diabetes tipo 2.

Mecanismos fisiológicos principales

Reducción aproximada de ingesta energética

Estudios mecanísticos reportan reducciones medias de ingesta de aproximadamente 300 kcal/día, con variabilidad interindividual:

Terapia Reducción media aproximada de ingesta
Tirzepatida 348 kcal/día
Semaglutida 284 kcal/día

Eficacia ponderal y cardiometabólica

Fármaco Dosis Pérdida máxima promedio de peso vs. placebo
Semaglutida 2.4 mg 14.8%
Tirzepatida 15 mg 20.8%

Beneficios adicionales: control glucémico, riesgo cardiovascular, resultados renales, insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada, apnea obstructiva del sueño, esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, calidad de vida, función física.

Recuperación de peso al suspender tratamiento: después de suspender el tratamiento, es común una recuperación clínicamente significativa de peso, definida como ≥5%.

3. Cambios en apetito y conducta alimentaria

Estas terapias reducen el apetito y modifican ciertas conductas alimentarias.

Cambios descritos: menor apetito, menor frecuencia de comidas, menor sobreingesta, menores antojos, menor desinhibición alimentaria, menor reactividad al ambiente alimentario, mayor sensibilidad a señales fisiológicas de hambre y saciedad, menor impulso por desencadenantes emocionales, situacionales o sensoriales.

"Food noise"

Algunos pacientes reportan reducción del "food noise", entendido como pensamientos persistentes, no deseados o disfóricos relacionados con comida. El artículo señala que la base neuroconductual de este fenómeno todavía está poco caracterizada.

Riesgos psicológicos potenciales

Al disminuir la recompensa alimentaria, algunas personas pueden experimentar dificultades de adaptación:

Implicación clínica: el tratamiento puede beneficiarse de un enfoque multidisciplinario que incluya: terapia nutricional médica por dietista registrado, evaluación de bienestar psicológico, apoyo psicológico estructurado cuando esté indicado, apoyo para adaptarse a cambios en apetito, recompensa y relación con la comida.

4. Enfoque general del consenso

El documento usa el término "consideraciones" porque no pretende imponer recomendaciones universales, sino señalar puntos pragmáticos que pueden considerarse durante el tratamiento.

No implica de rutina para todos los pacientes

No todos los pacientes requieren: referencia universal a especialistas, medición rutinaria de composición corporal, intervención psicológica formal universal, pruebas bioquímicas extensas rutinarias.

En la mayoría de pacientes puede ser suficiente: monitoreo básico, apoyo conductual estándar, educación nutricional inicial, seguimiento clínico ordinario.

Cuándo escalar la atención

Debe considerarse atención más especializada si hay: vulnerabilidad basal, pérdida de peso rápida o excesiva, ingesta pobre, intolerancia gastrointestinal persistente, deterioro funcional, complejidad psicosocial, preferencia del paciente, riesgo nutricional, sospecha de malnutrición.

5. Terapia nutricional médica

La terapia nutricional médica impartida por dietistas registrados es un componente importante del cuidado en obesidad y complementa las terapias basadas en incretinas.

Objetivos: mejorar la tolerancia gastrointestinal, favorecer adherencia al tratamiento, mantener suficiencia de macronutrientes, mantener suficiencia de micronutrientes, preservar masa libre de grasa, optimizar capacidad funcional, reforzar patrones dietéticos saludables, reducir riesgo de alimentación desordenada, apoyar cambio conductual sostenible, mejorar calidad de vida.

Modelo de atención escalonada (stepped-care)

Riesgo del paciente Manejo sugerido
Bajo riesgo Consejería estructurada, seguimiento rutinario por equipo entrenado, educación básica
Riesgo moderado Revisión nutricional más dirigida, seguimiento de tolerancia, ingesta y calidad dietética
Alto riesgo o complejidad clínica Intervención por dietista registrado, equipo multidisciplinario, evaluación funcional, bioquímica o psicológica según el caso

Pacientes que deben priorizar atención dietética

Adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, antecedente de cirugía metabólica-bariátrica, dietas restrictivas (p. ej., veganismo), inseguridad alimentaria, alergias alimentarias, riesgo o sospecha de malnutrición, intolerancia gastrointestinal persistente, pérdida rápida de peso, preocupaciones nutricionales persistentes.

6. Recomendaciones nutricionales prácticas

Ingesta energética

La ingesta energética debe individualizarse. Durante tratamiento, la ingesta suele disminuir espontáneamente por reducción del apetito.

Si la ingesta permanece por debajo de 800 kcal/día durante un periodo sostenido (p. ej., ≥1 semana), o si no se cumplen los requerimientos nutricionales pese a apoyo adecuado, el equipo multidisciplinario debe considerar mediante toma de decisiones compartida: reducir dosis, pausar temporalmente la terapia, o suspender el tratamiento en casos graves. Esto se debe al riesgo de: malnutrición, alimentación desordenada, deterioro funcional.

Proteína

La proteína es central durante la pérdida de peso porque ayuda a preservar: masa libre de grasa, masa muscular, función física, síntesis de proteína muscular, saciedad.

Fase Recomendación
Pérdida activa de peso 1.0–1.5 g/kg de peso corporal ajustado/día
Mantenimiento de peso 0.8–1.0 g/kg de peso corporal ajustado/día
Mínimo general 60 g/día
Distribución por comida 25–30 g de proteína por comida principal

Fórmula de peso corporal ajustado:

Peso ajustado = peso de referencia + 0.33 × (peso actual − peso de referencia)

(donde el peso de referencia se define como el peso correspondiente a un IMC de 25 kg/m²)

Precauciones:

Fuentes de proteína recomendadas:

Tipo Ejemplos
Pescado y mariscos Atún, pescado blanco, bacalao, abadejo, camarón, otros mariscos
Carne magra Carne roja magra en cantidades pequeñas
Aves Pollo y pavo sin piel
Huevos y lácteos Huevos, yogur natural, leche baja en grasa, quark, cottage cheese
Vegetales Frijoles, lentejas, garbanzos, soya, tofu, tempeh, Quorn
Nueces y semillas Cantidades moderadas, aproximadamente 30 g/día, sin sal

Suplementos de proteína: pueden considerarse si la ingesta dietética es insuficiente, valorado por dietista: proteína de suero, caseína, proteína de soya, batidos listos para beber, barras de proteína. Deben verse como complemento, no sustituto de alimentos completos, porque suelen carecer de fibra, vitaminas y minerales.

Hidratos de carbono

Recomendación general: priorizar hidratos de carbono complejos y ricos en fibra.

Alimentos recomendados: verduras variadas, hojas verdes (espinaca, kale), verduras coloridas (pimientos, tomate), okra, crucíferas (brócoli, bok choy), tubérculos y raíces (zanahoria, betabel, chirivía, camote, yuca, taro, papa, plátano macho), frutas enteras (especialmente bayas, manzana y cítricos), granos enteros (avena, quinoa, arroz integral, cebada, trigo sarraceno, maíz, mijo, teff, sorgo), pan/pasta/chapati/bulgur integrales, leguminosas (frijoles, lentejas, garbanzos).

Limitar o evitar: azúcares añadidos, bebidas azucaradas, refrescos, jugos endulzados, cafés o tés con jarabes o azúcar agregada, cereales azucarados, pan blanco, arroz blanco, productos elaborados exclusivamente con harina blanca.

Fibra dietética

La terapia con incretinas puede disminuir el apetito y reducir la ingesta de fibra, lo cual favorece estreñimiento.

Meta sugerida: ≥25 g/día de fibra. Individualizar según guías nacionales, tolerancia y preferencias. Aumentar de forma gradual. Asegurar líquidos suficientes.

Tipo Ejemplos
Fibra soluble Avena, leguminosas, frutas, psyllium
Fibra insoluble Granos enteros, salvado de trigo, verduras
Frutas útiles para estreñimiento Kiwi, ciruela pasa
Verduras ricas en fibra Brócoli, kale, coles de Bruselas, coliflor, col
Leguminosas Frijoles, lentejas, garbanzos, chícharos

Suplementación: si el estreñimiento persiste pese a fibra alimentaria, líquidos y movimiento, considerar suplemento con evidencia como psyllium:

Grasas

Recomendación general: centrarse en la calidad de las grasas.

Priorizar: grasas monoinsaturadas, grasas poliinsaturadas, aceite de oliva extra virgen, aceite de colza/canola, aguacate, nueces, semillas, pescado azul rico en omega-3 (salmón, arenque, sardina).

Limitar: grasas saturadas, frituras, carnes grasas, carnes procesadas, mantequilla, ghee, manteca, lácteos enteros, papas fritas/chips/snacks grasos, panadería/pasteles/bollería, alimentos ultraprocesados ricos en grasa, sal y azúcar.

Líquidos e hidratación

Las incretinas pueden disminuir la motilidad intestinal y aumentar riesgo de estreñimiento. Además, vómito o diarrea aumentan riesgo de deshidratación.

Meta general de líquidos: 2.0–2.5 L/día de fuentes no calóricas — aproximadamente 2.5 L/día en hombres y 2.0 L/día en mujeres.

Individualizar en: climas cálidos, actividad física vigorosa, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica, situaciones que requieran restricción hídrica.

Recomendaciones prácticas: priorizar agua; usar otras bebidas sin calorías como complemento; limitar bebidas con cafeína en exceso; limitar alcohol; evitar o limitar bebidas carbonatadas si producen distensión abdominal, eructos o náusea.

7. Micronutrientes

Las personas con obesidad pueden presentar una "doble carga": exceso de adiposidad con deficiencias o insuficiencias nutricionales.

Factores que favorecen deficiencias: dieta de baja calidad, bajo consumo de alimentos densos en micronutrientes, polifarmacia, dietas restrictivas, inseguridad alimentaria, edad avanzada, cirugía metabólica-bariátrica previa, enfermedades crónicas, intolerancia gastrointestinal, ingesta energética muy baja.

Deficiencias a considerar: vitamina D, hierro, vitamina B12, folato, calcio, magnesio, albúmina (según contexto), zinc (si hay datos clínicos como caída de cabello), tiamina (especialmente si hay vómito prolongado).

Suplementación

Situación Consideración
Ingesta < 1200 kcal/día Considerar multivitamínico-mineral completo diario
Ingesta ≥1200 kcal/día pero mala calidad dietética Considerar multivitamínico-mineral completo
Deficiencia específica Suplementación dirigida
Riesgo de déficit de vitamina D Considerar suplemento según guías del país
Cirugía bariátrica previa Mantener suplementación y monitoreo específico postbariátrico

La suplementación multivitamínica-mineral rutinaria no es obligatoria para todos los usuarios de terapias incretínicas.

8. Efectos adversos gastrointestinales

Efectos frecuentes: náusea, reflujo, vómito, estreñimiento, diarrea.

Características: suelen ser dosis-dependientes; empeoran tras escalamiento de dosis; mejoran durante mantenimiento; suelen ser leves o moderados. En ensayos pivotales causaron suspensión en aproximadamente 4–7% de participantes con semaglutida o tirzepatida.

Manejo de efectos gastrointestinales

Escalamiento de dosis: usar un esquema gradual para reducir efectos adversos. Si hay intolerancia importante, considerar: retrasar escalamiento, volver a dosis previamente tolerada, reducir dosis, pausar temporalmente, suspender si es clínicamente necesario.

Estrategias dietéticas generales:

Vómito prolongado y tiamina

El vómito persistente puede causar: deshidratación, alteraciones electrolíticas, pérdida de nutrientes, deficiencia de tiamina.

La tiamina tiene reservas limitadas de aproximadamente 1–3 semanas. El vómito prolongado (especialmente ≥1 semana) puede precipitar deficiencia de tiamina y se ha asociado con encefalopatía de Wernicke en reportes de caso durante tratamiento con incretinas.

Manejo sugerido si hay náusea o vómito persistente: revisión clínica pronta, evaluar hidratación, evaluar ingesta nutricional, considerar reducción de dosis o interrupción temporal.

Si el vómito es prolongado, severo o impide hidratación/nutrición: reducir dosis, pausar, suspender, considerar suplementación empírica con tiamina, hacer pruebas bioquímicas cuando estén disponibles.

Manejo sintomático: puede considerarse curso corto de antieméticos según clínica, por ejemplo: antagonistas 5-HT3 (ondansetrón), antagonistas H1 (ciclizina).

Caída de cabello

La pérdida rápida de peso por cualquier causa puede desencadenar efluvio telógeno.

Factores contribuyentes: pérdida rápida de peso, baja ingesta proteica, deficiencia de hierro, deficiencia de zinc, deficiencia de folato, deficiencias nutricionales en general.

Abordaje: la caída de cabello debe considerarse un signo nutricional que amerita revisar: velocidad de pérdida de peso, adecuación nutricional, ingesta proteica, hierro, zinc (si está clínicamente indicado). Considerar función tiroidea y evaluación androgénica solo si está indicado o si los síntomas persisten.

9. Patrones dietéticos recomendados

El consenso propone adaptar patrones saludables a preferencias, cultura, comorbilidades y riesgo nutricional.

Principios centrales: priorizar alimentos mínimamente procesados; asegurar proteína suficiente; elegir hidratos de carbono integrales; aumentar fibra; preferir grasas insaturadas; limitar alimentos ricos en grasa, sal y azúcar; usar alimentos locales y de temporada cuando sea posible; regularidad de comidas; atención a porciones; comer con consciencia de hambre y saciedad; mantener el componente social y placentero de la alimentación.

Panel 1 — Enfoques dietéticos para pacientes con terapias incretínicas

Principios básicos: enfocarse en alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, granos enteros, leguminosas, nueces y semillas sin sal ~30 g/día); usar grasas insaturadas líquidas para cocinar; preferir alimentos locales y estacionales; priorizar proteínas de alta calidad (pescado, mariscos, aves, huevos, proteínas vegetales); elegir carne magra con moderación; limitar carnes procesadas; consumir lácteos magros diariamente; limitar snacks y snacks dulces; priorizar agua como bebida principal; limitar bebidas con calorías; observar porciones y regularidad de comidas; practicar alimentación consciente; disfrutar las comidas como parte de conductas saludables junto con actividad física, sueño restaurador y conexiones sociales.

Comparación de patrones dietéticos internacionales

Patrón Enfoque / características
Dieta mediterránea Alto consumo de frutas, verduras, granos enteros, leguminosas, nueces y semillas. Grasa principal: aceite de oliva extra virgen. Proteína: pescado y mariscos regularmente; aves, huevos y lácteos bajos en grasa con moderación. Limitar: carnes rojas, carnes procesadas, dulces y lácteos altos en grasa
Dieta DASH Objetivo: reducir presión arterial. Prioriza: frutas, verduras y lácteos bajos en grasa. Incluye: granos enteros, aves, pescado y nueces. Limita: grasas saturadas, colesterol, carne roja, dulces y bebidas azucaradas. Enfoque específico: reducción de sodio
Dieta nórdica saludable Base: alimentos tradicionales de países nórdicos. Enfoque: sostenibilidad y origen local. Alimentos clave: verduras de hoja verde, raíces, papas, frutas, bayas, granos enteros, pescado, leguminosas, lácteos bajos en grasa. Grasa principal: aceite de colza/canola
Patrones asiáticos tradicionales Alto en verduras, productos de soya, arroz y fideos. Proteína frecuente: pescado y leguminosas más que carne roja. Otros: sopas y alimentos fermentados. Principios: porciones pequeñas múltiples, saciedad, hierbas y especias (ajo, jengibre)

10. Composición corporal, masa magra y obesidad sarcopénica

La pérdida de peso inducida por terapias incretínicas incluye pérdida de: masa grasa y masa libre de grasa.

La preservación de masa magra es importante para mantener: fuerza, movilidad, función, independencia, calidad de vida, salud metabólica.

Monitoreo mínimo recomendado (atención rutinaria)

Evaluación avanzada

Puede considerarse cuando haya alto riesgo o preocupación clínica: DXA, bioimpedancia, evaluación funcional más detallada, evaluación por fisioterapia.

Objetivo pragmático de composición corporal

Si se dispone de datos, puede usarse como guía ilustrativa una pérdida proporcional mayor de grasa que de masa libre de grasa: relación aproximada ≥3:1 de pérdida de grasa : pérdida de masa libre de grasa. (El artículo aclara que este umbral no está validado universalmente para población tratada con incretinas.)

Cuándo escalar a equipo multidisciplinario

Pérdida rápida o excesiva de peso, deterioro funcional, sospecha de sarcopenia, frailidad o pre-frailidad, incapacidad para alcanzar metas de proteína, incapacidad para hacer entrenamiento de resistencia, intolerancia gastrointestinal o comorbilidades que impidan intervención.

11. Actividad física y ejercicio

La actividad física es central en el manejo de obesidad, con beneficios más allá del peso.

Beneficios: menor riesgo cardiovascular, mejor función física, mejor salud mental, mejor capacidad cardiorrespiratoria, mayor fuerza, mejor mantenimiento de peso, preservación de masa magra.

Principios: algo de movimiento es mejor que nada; reducir tiempo sedentario; progresar gradualmente desde el nivel basal; personalizar según condición física inicial, comorbilidades, limitaciones, experiencia previa, preferencias, contexto social y ambiental.

Objetivos a largo plazo

Tipo de ejercicio Meta
Aeróbico moderado 150–300 min/semana
Aeróbico vigoroso 75–150 min/semana
Fortalecimiento muscular ≥2 días/semana

Estos objetivos deben presentarse como metas progresivas, no expectativas inmediatas.

Ejemplo de progresión (ensayo STEP-3): actividad física inició en 100 min/semana, distribuidos en 4–5 días; aumento de 25 min cada 4 semanas; meta final de 200 min/semana.

Entrenamiento de resistencia

Durante pérdida de peso con incretinas, el entrenamiento de resistencia es especialmente importante para preservar: masa magra, fuerza, calidad muscular. Debe dirigirse a los principales grupos musculares.

Marco estructurado de progresión — FITT-VP:

Componente Significado
F Frecuencia
I Intensidad
T Tiempo
T Tipo
V Volumen
P Progresión

Escalar a fisioterapia o especialista en ejercicio si hay: dolor que limita progreso, lesiones recurrentes, deterioro funcional rápido, sospecha de sarcopenia, frailidad, incapacidad para cumplir metas por intolerancia o comorbilidad.

12. Salud ósea

La obesidad puede asociarse con mayor densidad mineral ósea, pero también con mayor riesgo de fractura por: calidad ósea reducida, efectos metabólicos, factores biomecánicos, mayor riesgo de caídas.

La pérdida de peso se asocia con pérdida ósea y mayor incidencia de fracturas, tanto con cambios de estilo de vida como tras cirugía metabólica-bariátrica.

Incretinas y hueso: las reducciones de densidad mineral ósea observadas parecen estar mediadas principalmente por la pérdida de peso. Faltan datos robustos de desenlaces de fractura.

Evaluación de riesgo

Al iniciar terapia con incretinas, considerar evaluación de riesgo de fractura en pacientes con factores de riesgo mediante: FRAX, DXA, o ambos si está indicado.

Precaución con FRAX: debe interpretarse con cautela porque no está validado durante pérdidas de peso importantes y puede subestimar riesgo en obesidad.

Mitigación: asegurar ingesta adecuada de calcio; asegurar vitamina D según guías locales; realizar entrenamiento de resistencia; realizar ejercicios con carga; tratar osteoporosis según guías; referir a servicios de prevención de caídas si hay alto riesgo.

Si hay intolerancia gastrointestinal: en pacientes con osteoporosis y problemas de tolerancia o absorción, considerar terapias no orales, como bisfosfonatos intravenosos.

13. Psicología nutricional y salud mental

Las terapias incretínicas pueden cambiar la relación con la comida.

Aspectos a explorar: conductas alimentarias desordenadas, trastornos de la conducta alimentaria, atracones, pérdida de control al comer, purgas, restricción intensa, cambios en identidad tras pérdida de peso, estigma internalizado, imagen corporal, malestar emocional, sustitución de recompensa, uso de alcohol u otras sustancias.

Momentos clave para evaluar: inicio del tratamiento, cambios de dosis, mesetas de peso, fase de mantenimiento, suspensión del tratamiento.

Herramientas y apoyo

Considerar herramientas breves validadas de tamizaje psicológico en pacientes con mayor complejidad clínica o necesidades de salud mental. Si hay señales relevantes, considerar: psicología individual, psiquiatría, servicios de trastornos alimentarios, servicios de adicciones, planes de seguridad si hay riesgo suicida, atención compartida con otros servicios.

Enfermedad mental severa

El acceso a terapias incretínicas no debe retrasarse rutinariamente solo por enfermedad mental severa. En cambio, se debe adaptar el apoyo y monitoreo para permitir inicio seguro y evitar inequidad terapéutica.

Riesgo suicida y estado de ánimo

Considerar: evaluar riesgo suicida basal, monitorizar ánimo cuando esté indicado, reforzar planes de seguridad. Revisar especialmente: al inicio, durante escalamiento de dosis, al suspender tratamiento.

Psicotrópicos e incretinas

El retraso del vaciamiento gástrico y el vómito podrían teóricamente afectar la absorción de medicamentos psicotrópicos orales.

Fármacos a vigilar: antipsicóticos, litio, estabilizadores del ánimo.

Si hay deterioro mental o intolerancia gastrointestinal: coordinar con psiquiatría y considerar: niveles plasmáticos cuando corresponda, ajuste de dosis, titulación más lenta de incretina, formulaciones no orales, revisiones tempranas 1–2 semanas después de iniciar o cambiar dosis.

14. Toma de decisiones compartida

Las decisiones deben tomarse junto con el paciente, considerando riesgos físicos y psicológicos de tratar o no tratar.

Decisiones posibles: iniciar tratamiento, aumentar dosis, retrasar escalamiento, pausar, reducir dosis, suspender.

Factores a considerar: beneficio cardiometabólico, pérdida de peso esperada, calidad de vida, tolerancia gastrointestinal, riesgo de malnutrición, riesgo funcional, riesgo psicológico, preferencias del paciente, acceso y costo, equidad.

15. Equidad y acceso

La obesidad afecta de forma desproporcionada a grupos con menor acceso a servicios especializados.

Barreras identificadas: costos de bolsillo, variación regional en cobertura, capacidad limitada de servicios, dificultad para navegar el sistema de salud, sesgos del personal de salud, estigma por peso, menor acceso en grupos minoritarios, menor acceso en poblaciones de bajo nivel socioeconómico, mayor discontinuación en grupos con mayor vulnerabilidad.

Recomendación general — las políticas deben: ampliar cobertura de terapias incretínicas, reducir estigma, mejorar acceso a dietistas, apoyar servicios multidisciplinarios, evitar inequidad terapéutica.

16. Tabla resumen — Riesgos y manejo durante terapias incretínicas

Riesgo Mecanismo probable Qué vigilar Manejo
Baja ingesta energética Supresión del apetito Ingesta < 800 kcal/día sostenida Reducir dosis, pausar o suspender si no se corrige
Baja proteína Menor apetito y saciedad temprana Debilidad, pérdida muscular, mala ingesta Meta 1.0–1.5 g/kg ajustado/día en pérdida de peso; distribuir 25–30 g/comida
Estreñimiento Menor motilidad + baja fibra Evacuaciones, distensión, molestias Fibra ≥25 g/día, líquidos, movimiento, psyllium si persiste
Deshidratación Náusea, vómito, diarrea, menor sed Mareo, debilidad, bajo consumo de líquidos Agua 2.0–2.5 L/día si no hay restricción; ajustar a clima/ejercicio/comorbilidad
Vómito prolongado Intolerancia gastrointestinal ≥1 semana, incapacidad para hidratarse Evaluación clínica, tiamina, antieméticos, reducir/pausar/suspender
Déficit de micronutrientes Baja ingesta o deficiencias previas Vitamina D, hierro, B12, folato, zinc Bioquímica según riesgo; multivitamínico si <1200 kcal/día o mala calidad dietética
Pérdida de masa magra Pérdida rápida de peso Fuerza, funcionalidad, composición corporal si indicado Proteína suficiente + entrenamiento de resistencia
Deterioro funcional Sarcopenia, frailidad, mala nutrición Marcha, levantarse de silla, actividades diarias Fisioterapia, ejercicio progresivo, equipo multidisciplinario
Pérdida ósea Pérdida de peso FRAX, DXA si riesgo Calcio, vitamina D, resistencia, carga, tratar osteoporosis
Malestar psicológico Cambio de relación con comida e identidad Ánimo, ansiedad, TCA, uso de sustancias Tamizaje, apoyo psicológico, psiquiatría/adicciones si indicado

17. Consideraciones clínicas principales (resumen por área)

Terapia nutricional médica

  1. La terapia nutricional por dietista registrado es importante, sobre todo en pacientes con riesgo nutricional o complejidad clínica.

  2. Si hay pocos recursos, usar atención escalonada.

  3. Priorizar calidad dietética, tolerancia gastrointestinal, adherencia, suficiencia de macro y micronutrientes, masa magra, función y cambio conductual.

  4. Si la ingesta energética es < 800 kcal/día de forma sostenida o no se cumplen requerimientos, considerar modificar o suspender tratamiento.

Efectos secundarios

  1. Usar escalamiento gradual y flexible.

  2. Retrasar titulación o volver a dosis tolerada si hay intolerancia.

  3. Educar al paciente en estrategias dietéticas.

  4. Apuntar a 2.0–2.5 L/día de líquidos si no hay contraindicación.

  5. Titular fibra hacia ≥25 g/día.

  6. Vigilar caída de cabello y vómito prolongado como señales de problemas nutricionales.

Nutrición clínica

  1. Corregir deficiencias de vitamina D, hierro o B12 si está indicado antes de iniciar.

  2. Usar monitoreo bioquímico basado en riesgo, no universal.

  3. Considerar multivitamínico si ingesta < 1200 kcal/día.

  4. Ajustar proteína a contexto clínico y comorbilidades.

  5. Mantener suplementación postbariátrica si aplica.

Psicología

  1. Tamizar conductas alimentarias desordenadas y trastornos alimentarios.

  2. Explorar identidad y adaptación tras pérdida de peso.

  3. Vigilar sustitución de recompensa.

  4. Usar comunicación respetuosa, incluyente y libre de estigma.

  5. No excluir automáticamente a personas con enfermedad mental severa.

Función y composición corporal

  1. Monitorear peso, cintura y función.

  2. Considerar DXA o bioimpedancia si alto riesgo.

  3. Favorecer pérdida de grasa sobre pérdida de masa libre de grasa.

  4. Usar entrenamiento de resistencia y proteína adecuada.

  5. Priorizar funcionalidad en adultos mayores o personas con frailidad.

18. 💡 Mensajes clave para examen

  1. Las incretinas no son solo "fármacos para bajar peso" — también modifican apetito, saciedad, recompensa alimentaria, conducta alimentaria y pueden mejorar desenlaces cardiometabólicos.

  2. El riesgo nutricional aparece por baja ingesta — la supresión del apetito puede comprometer proteína, fibra, micronutrientes y líquidos.

  3. La proteína es prioridad — durante pérdida activa de peso, considerar 1.0–1.5 g/kg de peso ajustado/día, mínimo 60 g/día, distribuida en comidas.

  4. La fibra y el agua son claves para estreñimiento — meta de fibra ≥25 g/día; meta de líquidos 2.0–2.5 L/día si no hay contraindicación.

  5. El vómito prolongado puede causar deficiencia de tiamina — vómito ≥1 semana + baja ingesta = pensar en tiamina y riesgo de Wernicke.

  6. La masa magra debe protegerse — estrategia central: proteína suficiente, ejercicio de resistencia, monitoreo funcional.

  7. El ejercicio se prescribe progresivamente — metas de salud pública a largo plazo: 150–300 min/semana moderado, 75–150 min/semana vigoroso, fortalecimiento ≥2 días/semana.

  8. La salud mental importa — cambiar la relación con la comida puede afectar identidad, afrontamiento, recompensa y trastornos alimentarios.

  9. No todo paciente requiere pruebas extensas — el monitoreo debe ser proporcional al riesgo, con escalamiento si hay vulnerabilidad o complicaciones.

  10. La decisión debe ser compartida — iniciar, subir, pausar, reducir o suspender una incretina debe decidirse con el paciente, equilibrando beneficios, riesgos y preferencias.

Mini mapa conceptual

Terapias incretínicas

↓

Activan vías GLP-1 / GIP

↓

Aumentan saciedad + reducen apetito + retrasan vaciamiento gástrico

↓

Pérdida de peso + beneficios cardiometabólicos

↓

Pero pueden aparecer riesgos:

baja ingesta + síntomas GI + pérdida rápida de peso

↓

Riesgos principales:

malnutrición, deficiencias, pérdida de masa magra, estreñimiento,

deshidratación, vómito prolongado, cambios psicológicos

↓

Manejo:

terapia nutricional médica + proteína suficiente + fibra + líquidos +

ejercicio de resistencia + monitoreo funcional + apoyo psicológico si indicado

↓

Objetivo final:

pérdida de peso segura, preservación funcional, salud cardiometabólica

y bienestar del paciente

19. Conclusión

Este consenso EASO–EFAD–ECPO plantea que las terapias basadas en incretinas son herramientas potentes para el manejo de la obesidad, pero deben integrarse dentro de un modelo clínico amplio. El éxito no debe medirse solo en kilogramos perdidos, sino también en seguridad nutricional, preservación de masa magra, función física, salud ósea, bienestar psicológico, calidad de vida y equidad de acceso.

El enfoque ideal combina tratamiento farmacológico, terapia nutricional individualizada, actividad física progresiva, monitoreo proporcional al riesgo y toma de decisiones compartida. En pocas palabras: que el paciente pierda grasa, no salud.


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